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La historia del "Terminator" congoleño: el sanguinario ex líder guerrillero condenado por La Haya

La Corte Penal Internacional halló culpable a Bosco Ntaganda de esclavismo sexual, asesinatos de civiles, violaciones y reclutamiento de niños soldado.

“Me llaman Terminator, pero ese no soy yo; no me reconozco”, declaró Bosco Ntaganda la semana pasada, tras asegurar que nunca atacó a civiles. Incluso, adujo que los protegía. Pero hoy la Corte Penal Internacional (CPI) dijo otra cosa. En una vista celebrada en La Haya, el tribunal halló culpable al exlíder guerrillero congoleño de 13 crímenes de guerra y cinco crímenes de lesa humanidad por abusos cometidos entre 2002 y 2003 en Ituri, en el nordeste de la República Democrática del Congo (RDC). “La sala considera a Bosco Ntaganda culpable de asesinatos, de haber dirigido de forma intencionada ataques contra civiles, de violaciones, de esclavitud sexual, de hostigamiento y de saqueos como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad”, declaró el juez Robert Fremr. Ntaganda, quien rechaza las acusaciones, ya que asegura ser “un revolucionario, no un criminal”, se mantuvo impertérrito mientras el presidente del tribunal leía el veredicto. Habrá una audiencia separada donde se le dictará sentencia. El exlíder guerrillero de 46 años, quien podría ser sentenciado a cadena perpetua, tiene 30 días para apelar. Ntaganda fue procesado inicialmente en 2006 y se convirtió en símbolo de la impunidad en África e incluso fue general en el Ejército antes de entregarse en 2013, cuando su base de poder se debilitaba. Descrito como “igual de peligroso que Joseph Kony”, el líder rebelde de Uganda, por parte de la Fiscalía de la CPI, se ganó a pulso el alias, según la acusación. Nacido en 1973 en la pequeña ciudad ruandesa de Kiningi, a los pies de la cordillera Virunga, famosa por sus gorilas, Ntaganda se desplazó a la vecina RDC muy joven a raíz de los ataques contra los tutsis, su grupo étnico. En 1990, a los 17 años, se unió al Frente Patriótico de Ruanda (FPR), grupo liderado por Paul Kagame, actual jefe de Estado ruandés, que puso fin al genocidio perpetrado en 1994 en ese país por la mayoría hutu contra la minoría tutsi. Más tarde, “Terminator” -quien tenía fama de ser un líder carismático, con debilidad por los sombreros de vaquero y por la gastronomía– ingresó a las filas del Ejército Patriótico de Ruanda (Ejército surgido del FPR), con el que participó en la invasión armada de RDC en 1996. Después de ese episodio y de navegar por diversas milicias rebeldes congoleñas, en 2002 se integró a la Unión de Patriotas Congoleños (UCP) como jefe de su rama militar, llamada Fuerzas Patrióticas para la Liberación del Congo (FPLC), donde permanecería hasta 2005. Los fiscales habían dicho que Ntaganda era clave en la planificación y ejecución de las operaciones para los rebeldes de la UCP y su ala militar. El grupo armado llevó a cabo ataques contra personas consideradas no pertenecientes al grupo étnico Hema, encontró la CPI.
Ejecuciones con machete
Durante el proceso, la acusación describió, mediante testimonios, el terrible panorama de los abusos cometidos bajo las órdenes de “Terminator”, como ejecuciones con machete y mujeres embarazadas destripadas. El ex líder guerrillero dirigía en persona las incursiones de sus hombres, capaces de asesinar a centenares de personas en un solo día. Ordenaba a sus hombres que violaran a las mujeres “para mantener alta la moral”, y sus crímenes formaban parte de “una campaña deliberada contra las comunidades lendu, bira y nande, y contra todos los que no fueran grupos de etnia hema”, dijo la fiscal jefe, Fatou Bensouda, durante el proceso. “Se encontraron hombres, mujeres y niños y bebés en el campo. Algunos cuerpos se encontraron desnudos, algunos tenían las manos atadas, a otros les aplastaron la cabeza. Varios cuerpos fueron destripados o mutilados”, reseñó Fremr. El propio Ntaganda ejecutó a un sacerdote y fue reconocido culpable de haber ordenado violaciones a mujeres y niñas, una de ellas de nueve años, añadió el juez. Fatou Bensouda aseguró que, entre julio de 2002 y marzo de 2003, las tensiones étnicas causaron la muerte de unas 5.000 personas en la provincia de Ituri, donde actuaban los hombres de Ntaganda. Según varias ONGs, más 60.000 personas fallecieron desde el inicio de la violencia en 1999 en Ituri, una región inestable y rica en minerales. Ntaganda ingresó más adelante en el movimiento Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), una guerrilla fundada en 2006 por el señor de la guerra congoleño Laurent Nkunda. Tras derrocarlo, “Terminator” asumió su liderazgo y, junto con sus hombres, se unió a las Fuerzas Armadas de RDC después de firmar un acuerdo de paz el 23 de marzo de 2009 con el gobierno congoleño. La CPI ya había emitido su primera orden de arresto contra el guerrillero en 2006, bajo la acusación de reclutar a niños soldado durante la Segunda Guerra de RDC (1998-2003), pero el Presidente del país en aquel momento, Joseph Kabila, se negaba a detenerlo y alegaba que no quería poner en peligro la paz nacional. Según informó Human Rights Watch (HRW) en 2013, Ntaganda reclutó para su grupo al menos a 149 niños y jóvenes. Fugado durante los años posteriores a la orden de arresto de la CPI, el general del Ejército congoleño se convirtió luego en uno de los miembros fundadores del grupo rebelde M23, derrotado por las fuerzas del gobierno en 2013. Ese año se entregó por sorpresa en la Embajada de Estados Unidos en Kigali (Ruanda) y fue trasladado a la CPI, con sede en Holanda. Los estatutos del tribunal descartan la pena de muerte, y HRW presume que el condenado reapareció y se entregó para evitar un proceso que acabara en el patíbulo en otro lugar.