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Desafío a China: Otro sábado de caos y furia en Hong Kong: barricadas en llamas, gases lacrimógenos y duros enfrentamientos

Pese a que las autoridades habían prohibido nuevas manifestaciones, tras los incidentes del domingo pasado, miles de personas marcharon y chocaron con la policía.

El centro de Hong Kong volvió a sumergirse en el caos el sábado por la tarde, con cócteles molotov, una barricada incendiada y gases lacrimógenos en violentos enfrentamientos entre la policía y manifestantes, que desafiaron la prohibición de movilizarse y volvieron a invadir las calles de la ex colonia británica para protestar contra el gobierno pro China. La policía justificó la decisión de prohibir una nueva manifestación este sábado-el 13º fin de semana consecutivo de marchas- luego de los enfrentamientos ocurridos el domingo pasado, en uno de los episodios más graves desde el inicio de la protesta en junio, y que ya ha tenido varios capítulos violentos. Pero, aun así y pese al arresto de líderes de la protesta en los últimos días, decenas de miles de manifestantes vestidos de negro -color emblemático del movimiento- desfilaron por por la tarde por varios barrios del centro de la región semiautónoma. "Recuperar Hong Kong, la revolución de nuestra época", coreaban. "Las manifestaciones pacifistas no funcionan", denunció una manifestante de 22 años que se identificó como Stone. "Los radicales deben expresar su cólera para obtener algo". "No nos rendiremos", decía una pintada en un muro de la estación de metro vecina de Admiralty. Los manifestantes se desplazaron después hacia el este. Incendiaron principalmente una enorme barricada constituida de asientos arrancados de las gradas de un terreno deportivo, cerca del cuartel general de la policía, en el sector de Wanchai (centro). Las llamas fueron sofocadas al cabo de media hora. "Las manifestaciones pacifistas no funcionan", denunció una manifestante de 22 años que se identificó como Stone. "Los radicales deben expresar su cólera para obtener algo". "No nos rendiremos", decía una pintada en un muro de la estación de metro vecina de Admiralty. Los manifestantes se desplazaron después hacia el este. Incendiaron principalmente una enorme barricada constituida de asientos arrancados de las gradas de un terreno deportivo, cerca del cuartel general de la policía, en el sector de Wanchai (centro). Las llamas fueron sofocadas al cabo de media hora. "Manifestantes radicales lanzaron bombas incendiarias y corrosivas" contra los agentes, denunció la policía en un comunicado, hablando de "amenaza grave" para el resto de personas alrededor. Antes, un grupo desfiló cerca de la residencia de la jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam, ex residencia del gobernador británico en lo alto de las primeras pendientes de Victoria Park. Lam concentra la ira de la protesta por no haber retirado formalmente su proyecto de ley sobre las extradiciones hacia China, que fue el detonador en junio de la movilización. Otro grupo se reunió en el barrio comercial de Causeway Bay, repleto como cada sábado. "Estoy dispuesto a asumir las consecuencias por manifestar", declaró un manifestante que se identificó como Jay. "Pero nosotros, hongkoneses, tenemos la libertad de reunión". Hong Kong vive desde hace casi tres meses su peor crisis política desde su retrocesión a China en 1997, con acciones casi diarias que acabaron a veces en disturbios. Una situación inédita a la que no logran dar respuesta las autoridades de la región semiautónoma. La movilización amplió sus reivindicaciones, denunciando la creciente influencia de China sobre su región y la pérdida de libertades. "Es ahora o nunca", explica una contadora que se hace llamar Wong. "Tengo dos hijos que no han venido, pero su abuela está aquí. Defendemos el mantenimiento del derecho a manifestar para la próxima generación", agregó.
El aniversario del Movimiento de los Paraguas
Este sábado se cumple el quinto aniversario del rechazo de Beijing a organizar elecciones con sufragio universal en Hong Kong. Esta decisión desencadenó el "Movimiento de los Paraguas" de 2014, marcado por 79 días de ocupación del centro financiero y político de la ciudad. Aquella movilización entonces histórica finalizó sin ninguna concesión por parte del gobierno central chino. Y los manifestantes actuales están decididos a no dejar morir su movimiento, de ahí la virulencia de las movilizaciones. Además de la prohibición de manifestar, cinco militantes de primer orden y tres diputados fueron detenidos el viernes en una redada. Entre ellos, dos figuras centrales del "Movimiento de los Paraguas", Joshua Wong y Agnes Chow, ambos de 22 años, fueron detenidos el viernes al amanecer, e inculpados después, en especial por "incitación a participar en una concentración no autorizada". Horas más tarde, fueron liberados bajo fianza. El sábado por la mañana, LIHKG, un foro de manifestantes, anunció en Twitter que su aplicación fue el blanco del "peor ataque de su historia". Más de 900 personas fueron detenidas en total desde junio. Además, este sábado, al igual que durante las últimas semanas, la prensa oficial china publicó un artículo en el que recuerda que, si las autoridades hongkonesas no consiguen controlar las manifestaciones, el gobierno central de Beijing intervendrá. En estos últimos días, la Policía paramilitar ha llevado a miles de efectivos a Shenzhen, ciudad fronteriza con Hong Kong, y esta semana se llevó a cabo la rotación anual de efectivos en los cuarteles del Ejército chino en Hong Kong, en lo que los analistas califican de advertencias de Beijing a los manifestantes. (Fuente: AFP, EFE y AP)