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Más allá del Apruebo y el Rechazo: Ocho resultados electorales a mirar la noche del Plebiscito

Los expertos señalan que lo que ocurra con el porcentaje de participación y la brecha entre ambas opciones de convención también serán decidores, así como lo que ocurra en comunas específicas como Las Condes y Valparaíso.

Algunos datos son objetivos: hay 14.855.719 electores habilitados para participar del Plebiscito constitucional de este domingo 25 de octubre. De ellos, 51% son mujeres y 49% son hombres. En total, 40% —más de 6 millones de personas— tienen menos de 40 años. Son las cifras que hoy se tienen por seguras. Lo que venga después, adelantan los expertos electorales y políticos, es, en cierta medida, un terreno incierto. El domingo, la población que decida concurrir a las urnas elegirá si quiere una nueva Constitución y mediante qué mecanismo prefiere que sea redactada, pero además de aclarar esas dos incógnitas, los votos pueden dar luces sobre otros aspectos e interpretar más mensajes. A continuación, tres analistas comparten ocho puntos de interés para analizar cuando las urnas cierren.
 Participación electoral
 "Es la gran variable", asegura a Emol el consultor en comunicación corporativa, Carlos Correa. "Esto es un proceso inédito, que además se atribuye a sí mismo —o al menos lo hacen quienes firmaron el acuerdo en noviembre— que está respondiendo a una demanda ciudadana. Entonces, si vota poca gente, ese relato tiene un problema", explica. El estándar, expone Correa, es la participación que se registró en la segunda vuelta de la elección presidencial pasada, donde votaron 7.032.878 personas, un 49% del padrón electoral. "Un número mayor o igual indica que la hipótesis ciudadana existe, pero si el número es más bajo, esa hipótesis sería un problema", plantea. Un Plebiscito era lo que quería el movimiento social, o los voceros de los sectores que se movilizaron. Si hay una baja participación, significaría que la gente nuevamente está mandando una señal asociada a que ya no le interesa, o a que cree que las cosas no van a cambiar, o que no le importa que las decisiones las tomen otros, porque no le afectan en una dirección o en otra", menciona por su parte el decano de la Facultad de Gobierno de la UDD, Eugenio Guzmán. Al escenario regular de incertidumbre para una elección chilena —con inscripción automática y voto voluntario— hay que sumarle el contexto de pandemia. "No sabemos qué efecto va a tener el susto a contagiarse entre la población más adulta, que es la que más vota y que son población de riesgo", señala la académica de la UDP, Carolina Garrido. "Yo creo que vamos a tener una participación más alta que la que hemos tenido los últimos años en Chile, pero no ocuparía un número para decir si fue exitoso o no. Cualquier aumento respecto a elecciones anteriores ya es un éxito considerando la pandemia y el hecho de que la abstención electoral y la desconfianza institucional no es algo que se cambie de un día para otro", dice. La participación, señala Correa, será fundamental debido a que, si gana el Apruebo, habrá un Plebiscito de salida para ratificar el nuevo texto que será con voto obligatorio. "Si vota menos del 50% del padrón, vamos a tener un Plesbicito de salida muy misterioso. Si vota menos del 40%, se pone peligroso, porque si no se aprueba el Plebiscito de salida y el texto constitucional pierde, aquí no ha pasado nada y sigue la Constitución del 80", advierte.
La brecha entre convenciones
 "Más importante que quién gane es saber cuál es la brecha entre el Apruebo y el Rechazo, y sobre todo cuál es la brecha entre la Convención Constitucional y la Mixta", expone Garrido. "No es lo mismo que la CC gane por dos puntos a que sea por 20 o 30 puntos porcentuales de diferencia. En las brechas va a estar la clave de interpretación". Dicho escenario le parece a los analistas difícil de predecir. "Hay gente que vota Apruebo y Convención Mixta —como algunos votantes de RN y Evópoli— y hay gente que vota Rechazo y Convención Constitucional—como el partido de José Antonio Kast—. Esa ensalada nos permite –predecir- que la brecha entre la Convención Constitucional y la Mixta va a ser mucho más estrecha que entre Apruebo y Rechazo. Eso va a ser así y hay que leerlo así", agrega.  Para Correa, lo que podría constituir un "hecho político" es que se imponga la Mixta, algo que le parecería "muy raro" pues "no está en los cálculos de nadie". "Pero si gana la Convención Constitucional, por el porcentaje que gane no importa mucho. El Apruebo está muy vinculado a ella, pero no sabes cómo va a votar la gente del Rechazo, a quienes el segundo voto no les importa, porque no quieren que se cambie la Constitución, pero igual tienen que votar. Eso puede distorsionar la votación, entonces no sirve de nada", apunta. Para Guzmán será interesante analizar el "voto cruzado", donde asegura que hasta un 5% de diferencia sería significativo. "Esto es como un censo. Uno puede hacer la diferencia significativa, porque no es una muestra donde calculas la probabilidad. Un 1% ya es importante, pero un 5% te va a indicar un cierto voto cruzado por parte de la gente, lo que hoy día ya ocurre y uno lo verifica comúnmente entre la elección presidencial y la parlamentaria: Piñera saca 56%, pero sus parlamentarios no. Eso está mostrando un voto cruzado y aquí es lo mismo", apunta. Con todo, Garrido prefiere "bajarle el perfil" a dicha diferencia. "No tengo duda de que el Gobierno y las personas a favor del Rechazo tomarían una brecha pequeña como una señal de que la ciudadanía efectivamente está súper dividida y que nos vamos a gastar muchísimo dinero en un proceso que no es necesario, pero esto es como cualquier elección: se gana con un voto más", dice.
 Los sectores vulnerables
 En la segunda vuelta presidencial, la Región Metropolitana promedió un 48,56% de participación. "Los datos muestran que a mayor edad y más ingresos, hay más probabilidad de votar", explica Correa. Por eso, quizás, las diferencias son tan gráficas: en Vitacura votó un 69% del padrón y en La Pintana un 36%. Por eso los analistas expresan que será interesante ver cómo se comportan los electores de comunas con gran porcentaje de población vulnerable, debido a que no suelen ir a votar, y a que este proceso electoral sigue una lógica distinta que se desprende de una movilización social. En Puente Alto la participación fue de un 42%, mientras que en La Granja y en Cerro Navia de un 43%. "En los lugares donde no se participa mucho se va a poder ver si el discurso del Plebiscito caló o no, dependiendo de lo que pase en los lugares más reticentes a votar", confirma Guzmán. Garrido, por su parte, añade que un aumento en la participación se puede leer en ese sentido, pero no así una disminución. "Puede que no sea por falta de interés, sino por sesgo", dice. "Recordemos que la pandemia provocó una crisis social donde los más afectados, claramente, han sido las clases más pobres. No me extrañaría que haya gente que esté súper entusiasmada pero que no pueda votar porque no tiene plata para la micro o el Metro, o no tiene con quién dejar a sus hijos, o que tiene que trabajar, o le da miedo salir porque se puede enfermar", comenta.
El factor pandemia
 El avance del covid-19 en Chile condicionará las elecciones, señalan de entrada los analistas. El miedo a votar versus el interés por participar son dos antecedentes que sólo han sido medidos en sondeos previos, como uno realizado por IPSOS y Espacio Público que aseguraba pese a que el temor existe en más de la mitad de la población, un 87% asegura que votará. Cómo se conjuguen esas variables es incierto, porque además cada comuna se encuentra en un escenario diferente.  Una buena forma de aproximarse a ese fenómeno, explican, es analizar lo que ocurra en Punta Arenas, una localidad que lleva más de un mes en una segunda cuarentena. A principios de mes, en la región había cerca de 200 nuevos casos diarios. Al día de hoy, la capital de Magallanes acumula 1.298 casos activos de coronavirus. Para la segunda vuelta presidencial, en 2017, la participación electoral llegó a un 40,2% en Punta Arenas. Allí, el virus se percibe como una amenaza cercana. "Si vota más gente, estaríamos en el lado de que el Plebiscito tiene arraigambre ciudadana. Si vota menos, hay que entrar a preocuparse y mirar si puede deberse al factor sanitario. Punta Arenas es un súper buen punto para eso", dice Correa.
El recambio generacional
 "Los que menos votan son la gente joven de comunas populares", consigna Correa. "Teóricamente, en todo el proceso constituyente y en la calle, la gente joven ha tenido un rol más importante que la gente mayor. Va a ser interesante ver si efectivamente esa gente joven va a votar o no, porque si es así, lo que tenemos es una generación participando en política después de un vacío muy largo", explica. "En el Plebiscito del 88, la gente joven fue clave. Todo el mundo se inscribió y en las personas menores de 25 años ganó el No por paliza. ¿Qué va a pasar acá con los menores de 25? Porque si llegan a votar de manera masiva, estamos hablando de una generación política nueva. Ahora, no va a ser fácil deducirlo en términos estadísticos", añade. Por la forma en que se componen las mesas, es imposible saber cuánta gente votó por rangos etarios y sexo: no se dividen por edad ni por género. Por eso, Correa sugiere fijarse, por ejemplo, en la asistencia que registren los locales de votación durante el horario preferencial para adultos mayores, entre las 14:00 y las 17:00 horas. "Si va poca gente, puede indicar algo", dice. Garrido, por su parte, propone fijarse en el perfil de los votantes de la mañana, ya que la costumbre de las personas mayores, dice, es votar temprano. Mirando las personas que hacen fila para votar, explican, se podrían comprobar dos hipótesis: si los mayores, que suelen ser los votantes más disciplinados, se vieron intimidados por el virus; y si los jóvenes, que protagonizaron las manifestaciones en la calle, se tradujeron en votos en las urnas.
El Rechazo en Las Condes
 En términos locales, Correa asegura que lo que ocurrirá en Las Condes será "sabroso". "Gonzalo de la Carrera se instaló como el líder del Rechazo en Las Condes. Si al Apruebo le va bien en la comuna, De la Carrera queda disminuido, pero si al Rechazo le va muy bien, va a decir que fue gracias a él y no a Lavín", explicó en EmolTV a fines de septiembre. Hoy retoma su teoría. "El Rechazo va a ganar en Las Condes y por lo tanto el alcalde Lavín va a tener un problema, porque esa misma noche Gonzalo de la Carrera se lo va a comer, va a masacrar a Lavín en todos los canales. Si el Rechazo saca una ventaja muy amplia en Las Condes, se acabó el alcalde Lavín y el candidato Lavín", asegura. Para Guzmán, interpretarlo de esa forma es "estirar el chicle". "Uno podría llegar a decir, técnicamente, que nos dice cuánto va a ser el apoyo a esa opción, pero no necesariamente el apoyo directo a Lavín. La gente, y sobre todo en Las Condes, es bastante educada y es capaz de distinguir unas consideraciones de otras. No lo interpretaría como que va a arrasar De la Carrera. No creo que la gente haga esa sustitución tan rápidamente", dice. Para Garrido tampoco es una traducción directa. "Si en Las Condes gana el Rechazo no lo interpretaría como un fracaso de Lavín. Creo que esta idea del Apruebo la hizo no pensando en Las Condes, sino en el resto de esa derecha más -popular- y en tratar de quitarle electorado a la izquierda. Creo que el resultado de Las Condes nos ayuda bien poco a interpretar qué puede pasar con Lavín. Yo creo que, en su estrategia, en ningún caso está pensando en su comuna", comenta.
Los líderes elegidos
"También puede ser interesante ver cuáles alcaldes fueron más votados y qué resultados obtiene el Plebiscito en sus comunas, comprobar qué dijo que iba a votar él y cuál es el porcentaje que esa opción va a obtener en su comuna", dice Guzmán. En ese sentido, los jefes comunales que recibieron más votos fueron Lavín (Las Condes) y Germán Codina (Puente Alto), con 67 mil votos, seguido de Rodolfo Carter (La Florida) con 56 mil y Jorge Sharp (Valparaíso) con 46 mil. A pesar de los resultados absolutos, proporcionalmente esconden cierto matiz. En el caso de Lavín, solo un 36,3% del electorado concurrió a votar en las elecciones municipales de 2016. Para Codina, el porcentaje de participación fue 22,7%. En cuanto a Carter, votó un 28,6% del padrón y para Sharp fue un 31% de los habilitados para sufragar. En ese sentido, la traducción de votos también sería difícil de asumir directamente. Guzmán también sugiere mirar la proporción de parlamentarios en los distritos que tienen notoriamente más presencia de un lado de la política. Es el caso, por ejemplo, de la Región de Valparaíso, donde nueve diputados son de oposición y siete de Chile Vamos. En el distrito 11, en el sector oriente de Santiago, cinco diputados son del oficialismo y solo uno es opositor. "Uno esperaría ver si hubo o no trabajo parlamentario. Si el porcentaje es menor, ahí hay un problema", explica Guzmán. "Si dos de cada tres personas votaban por la Concertación o por partidos que hoy día están por el Apruebo y eso no ocurre el domingo, entonces habría que mirarlo", dice.
El efecto de los hechos de violencia
 Al ver la franja electoral, uno de los argumentos utilizados por la opción del Rechazo es el de la violencia ocurrida en manifestaciones o en el contexto del estallido. "Habría que ver qué pasa en Santiago, porque si hay una comuna que se ha visto afectada por temas de violencia, es Santiago", dice Garrido. Allí, una diferencia entre el promedio nacional del Rechazo y el obtenido en la comuna podría indicar algo. Para Correa, la capital no es el mejor ejemplo. "Ha sido la comuna más afectada por las protestas, pero es un sector de Santiago: todo el sector de Plaza Italia y el Parque Forestal, cuando la mayor parte de los votantes de Santiago viven en la zona sur y centro sur, que no fueron muy afectadas por las protestas", dice. En cambio, propone mirar lo que ocurra con los porcentajes en otras comunas que también se hayan visto afectadas. "Antofagasta ha sido una comuna muy afectada, y ha afectado a todo el mundo, no solamente a un sector", dice. Allí, la alcaldesa elegida —Karen Rojo, hoy suspendida— es independiente de derecha y se ha manifestado a favor del Apruebo. Por eso cree que el mejor ejemplo para evaluar el impacto de la violencia en el apoyo al Rechazo está en Valparaíso. "En Valparaíso ganó el Frente Amplio. Si el Rechazo es más amplio ahí que en el resto del país, hay algo que mirar y Sharp tiene un problema, porque además lo van a masacrar. Ese mismo día, Sharp deja de ser del Frente Amplio, porque todos van a salir a decir que no es del FA", concluye. (Fuente: Emol.com)